Cultivar coníferas
Asesoramiento para la nutrición del cultivo

Todo lo que necesita saber sobre la fertilización de las coníferas: técnicas efectivas, productos de calidad y recomendaciones útiles.

Asesoramiento para la producción del cultivo

  • Las Coniferas son un grupo de plantas que engloba 6 familias taxonómicas muy extensas y relevantes desde el punto de vista ornamental, pero también industrial. Por eso nos referiremos a viveros para producciones de ejemplares, pero también a viveros para plantaciones forestales. Hablamos de más de 600 especies entre árboles y arbustos.

  • Familia Cupressaceae, a la que pertenecen los géneros géneros Cupressus, Juniperus, Chamaecyparis, Thuja, Thujopsis, Calocedrus, Cryptomeria, Taxodium y Sequoia.

  • Familia Pinaceae, a la que pertenecen los géneros Pinus, Picea, Abies, Tsuga, Pseudotsuga, Cedrus y Larix.

  • Familia Araucariaceae ,con los géneros Araucaria, Agathis y Wollemia; donde destacan las especies Araucaria araucana, Araucaria excelsa, Araucaria heterophylla y Agathis australis.

  • Familia Taxodiaceae:, a la que pertenecen los géneros Taxus, Austrotaxus, Pseudotaxus, Cephalotaxus y Torreya.

  • Familia Podocarpaceae, a la que pertenecen los géneros Podocarpus, Dacrydium y Saxegothea.

  • Familia Sciadopityaceae, a la que pertenece un solo género y especie, la Sciadopitys verticillata.

  • Las Coníferas forman un conjunto de plantas tan amplio varietalmente y tan extendido geográficamente, que es muy complicada su generalización en cuanto a las recomendaciones ideales para su cuidado y producción, no obstante, lo intentaremos a sabiendas de las excepciones. Podemos encontrar masas boscosas en alta montaña, con climas fríos, pero también en climas templados, incluso en enclaves dunares junto al mar. Las especies de este taxón habitan en ambos hemisferios y la mayoría de las latitudes.

Producción de coníferas forestales
Ejemplares jóvenes de coníferas en maceta

Parámetros fundamentales para cultivar coníferas

Sustratos y suelos

Los sustratos y suelos más recomendables básicamente deben ser drenantes para evitar uno de los principales problemas de las coníferas, el encharcamiento. No obstante, es imprescindible que posea cierta capacidad de retención del agua, puesto que, aunque las plantas son capaces de soportar periodos con escasez de agua, su déficit generará problemas estéticos para su comercialización. Por ello, los suelos francos (sin predominio de arena, ni de arcilla), son los ideales para cultivar las plantas en campo.

Para producciones en maceta, el sustrato debería estar basado principalmente en turba, con presencia de algo de arcilla para favorecer un plus de liberación progresiva del agua (según zonas de cultivo). Se pueden generar mezclas también con fibra de coco para favorecer el drenado y con fibra de madera (en cuyo caso, aumente la dosis de fertilización basal entre un 15 % y un 25 %, según la calidad de la fibra, para compensar la pérdida de nitrógeno causada por microorganismos heterótrofos típicos de la descomposición de la fibra).

Es recomendable el uso del agente humectante H2Gro para asegurar una buena distribución del agua y homogeneidad en la maceta y evitar los contrastes bruscos de hidrofobia e hidrofilia entre los diferentes componentes del sustrato.

El pH

El pH del suelo y/o sustrato debe estar entre 5,5 y 7,0; en caso de utilizar aguas duras, puede ser necesario corregir el sustrato en origen con un pH aprox. de 5,0. Es importante mantener el pH en los valores citados para evitar carencias de magnesio y hierro, elementos en general cruciales para las coníferas.

El agua de riego

En general, las Coníferas presentan necesidades hídricas más bien moderadas, pero constantes. El uso del agente humectante H2Gro, especialmente en verano, puede ayudarnos al manejo de la cantidades y frecuencias de los riegos. Es crucial mantener disponible para la planta una parte del agua aportada, evitando los riegos demasiado abundantes en busca de la rehidratación, pues pueden generarnos los temidos encharcamientos. Determinantes para la supervivencia de las plantas en los periodos de noches calurosas y en los primeros estadios de producción.

Por ello, la mayor parte de las especies agradecerán que les ofrezcamos entornos frescos durante el verano y podremos mitigar las altas temperaturas ambientales con algún riego corto por aspersión. Importantísimo no hacerlo en las horas centrales del día.

El agua de riego afecta al cultivo, más si cabe en zonas productoras de pluviometría baja, porqué si es dura, tenderá a elevar el nivel del pH progresivamente, bloqueando la asimilación del magnesio, elemento del que las coníferas son especialmente exigentes, y provocando en consecuencia el llamado “amarronamiento” de las puntas de las hojas.

Fases del cultivo de la Conífera

Fase inicial: Propagación y enraizamiento

  • En caso de ser productor de planteles de esquejes, recuerde que el material tomado de plantas maduras suele dar más problemas de enraizamiento.
  • La producción de plantas y/o planteles también puede realizarse mediante injertos. Esta práctica favorece una mayor resistencia a las enfermedades fúngicas del sistema radicular, acelera el crecimiento y, por consiguiente, la producción. Y preserva las características ornamentales de las plantas originales.
  • Durante el período de producción de esquejes, se recomienda mezclar en el sustrato 300–500 g/m³ de Micromax Premium.
  • Cuando aparezcan las primeras radículas, abone con el fertilizante hidrosoluble Peters Professional Plant Starter 10-52-10+TE a una dosis de 1 g/L, realizando 2–3 aplicaciones con un intervalo de 5–7 días.
  • Como alternativa a la fertirrigación, es posible aplicar 50–60 g/m² de Osmocote Start 11-11-17+2MgO+TE.

Fase de crecimiento: Desarrollo vegetativo

  • Mezclar en el sustrato Osmocote 5 16-8-12+2,2MgO+TE de 8-9 meses para los trasplantes de especies de rápido crecimiento (p. ej., Cupressocyparis leylandii) y para los primeros trasplantes primaverales o los de finales de otoño.
  • Mezclar en el sustrato Osmocote 5 16-8-12+2,2MgO+TE de 12-14 meses para los trasplantes de finales de primavera y los de comienzos de otoño.
  • Como alternativa, es posible utilizar Osmocote Pro 18-9-10+2MgO+TE de 8-9 meses, o bien Osmocote Pro 18-9-10+2MgO+TE de 12-14 meses; en este caso, se recomienda añadir al sustrato 150–300 g/m³ de Micromax Premium.
  • Antes del invierno, para estimular la lignificación, fertirrigar con Universol Basis 4-19-35+4,1MgO+TE a razón de 15 g/m².

Fase final: Trasplante / enmacetado final

  • Trasplantar antes del invierno permite un mejor arraigo de las plantas en sus nuevos entornos durante la estación fría.
  • En esta fase se recomienda una fertilización de fondo con Osmocote 5, apoyada por una “refertilización” de cobertera con fertilizantes de liberación controlada o con fertirrigaciones con hidrosolubles.
  • Refertilización de cobertera: puede realizarse con Osmocote Topdress FT 22-5-6+2MgO+TE de 4-5 meses a razón de 2–3 g/L.
  • Refertilización por fertirrigación: Para un impulso vegetativo, utilizar Universol Green 23-6-10+2,7MgO+TE. – Para un crecimiento equilibrado, utilizar Universol Blue 18-11-18+2,5MgO+TE. – Para fortalecer las plantas antes del invierno, utilizar Universol Violet 10-10-31+3,3MgO+TE.
  • Para una refertilización rápida y de efecto inmediato tras el periodo estival o a la salida del invierno, se recomienda OsmoTop 22-5-10+2MgO+TE de 2-3 meses o, alternativamente, GreenFix 15-5-14+3CaO+2MgO durante 8/10 semanas.

Productos recomendados

Fertilizantes y otros productos recomendados para cada etapa del cultivo

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Coníferas con bajos requerimientos nutricionales, p.ej. Pinus; Picea abies “Nana”; Thuja occidentalis ”Smaragd”:

5-6 meses: 3 g/L
8-9 meses: 4 g/L

Coníferas con requerimientos nutricionales medios, p. ej. Abies; Cedrus atlantica: “Aurea”, “Horstmann”; Chamaecyparis lawsoniana: “Ellwoodii”, “Ellwoodii Gold”, “Lane”, “Stardust”; Cryptomeria japónica; Cupressus leylandii: “Castlewellan”, “Gold”, “Robins Gold”; Larix; Picea abies “Erecta” (árbol de Navidad); Pseudotsuga; Thuja occidentalis:

5-6 meses: 4 g/L
8-9 meses: 5 g/L

Coníferas con altos requerimientos nutricionales, p. ej. Chamaecyparis lawsoniana “Allumii”, “Columnaris”; Cupressus leylandii “verde”; Cupressus macrocarpa; Juniperus; Metasequoia; Sequoia sempervirens; Sequoiadendron giganteum; Thuja plicata; Thuja occidentalis “Brabant”:

5-6 meses: 5 g/L
8-9 meses: 6 g/L

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Preguntas frecuentes

Estas son algunas preguntas que suelen hacernos los productores de coníferas

No, en términos generales, no lo son. Es por ello que se recomienda comprobar, especialmente durante los períodos de altas temperaturas y en el caso de fertirrigación continua, que la CE máxima esté en el entorno de 1’4 mS/cm. Eso sí, mantengámonos atentos a las posibles carencias habituales de cualquier cultivo prolongado.

 

En caso de agua de riego dura (compruebe el pH del agua), intervenga con ácidos o abonos específicos para agua dura.

En el caso de utilizar sustratos de fibra de madera, aumente las dosis de fertilización básica en un 15-25% (según la calidad de la fibra), para compensar la eliminación de nitrógeno debida a los microorganismos heterótrofos típicos de la descomposición de la fibra.

Varios hongos patógenos pueden dañar las partes aéreas y radiculares de las coníferas, lo que hace que las plantas se vuelvan comercialmente invendibles. Los patógenos que deben vigilarse cuidadosamente incluyen: Seiridium cardinale, Pestaloptiopsis funerea, Heterobasidion annosum, Phytophtora spp. y Fusarium.

Un manejo agronómico adecuado es fundamental para controlar estos fitopatógenos. Utilice sustratos “frescos” y macetas nuevas o esterilizadas. El envío de plantas con cepellones puede requerir un certificado de tratamiento con nematicidas.

 

Controlar el insecto adulto puede ser complicado y costoso. A ser posible, controle preventivamente las larvas que completan su ciclo de vida en el sustrato, es mucho más sencillo y eficaz.

Algunos de los insectos dañinos activos en las coníferas: Rhyacionia buoliana (Evetria o Polilla del brote del pino), Phloeosinus aubei, Blastophagus spp. (Tomicus piniperda y Tomicus destruens), Pissodes notatus (Gorgojo de los pinos), Thaumetopoea pityocampa (Procesionaria del pino), Sacchiphantes viridis, Cochinillas, entre otros.

Al producir coníferas, el control de los ácaros debe ser constante durante todo el año.

Evite el efecto “quemado” de los ápices por la falta de microelementos, con aplicaciones foliares a intervalos de 10 días con Peters Professional Foliar Feed 27-15-12+TE en una dosis de 2 g/L, junto con tratamientos fitosanitarios y de recuperación vegetativa.

Dada la gran necesidad de calcio y magnesio de esta especie, considere hacer aportaciones eventuales de Ca (Nitrato Cálcico) en las primeras etapas del crecimiento; y de Mg en las segundas fases para mejorar la coloración.

Durante la fase de enraizamiento, lo ideal sería no superar el nivel de CE en las macetas en 0,5 mS/cm; entonces, el nivel de CE total debería rondar los 1,0 mS/cm.

Los esquejes de Thuja occidentalis rinden mejor si se realizan en invierno con una temperatura del sustrato de enraizamiento que ronda los 14°C. Las altas temperaturas limitan la emisión de nuevas raíces.