Pregunta a un agrónomo: ¿Por qué azufre?
Aprende cómo y por qué el azufre debe integrarse de manera efectiva en un programa de fertilidad para mejorar el rendimiento y la calidad.
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Cada hectárea cuenta cuando se trata del retorno de inversión en programas de nutrición y fertilización de cultivos. Con el creciente enfoque en la salud del suelo, el impacto ambiental y la innovación en nutrientes, los elementos y productos en los que invertimos se vuelven cada vez más importantes. Le hicimos algunas preguntas al agrónomo de ICL sobre las principales tendencias en fertilidad y las nuevas oportunidades para optimizar la producción agrícola de manera rentable. Aquí está la información.
Pregunta a un agrónomo: ¿Por qué azufre?
El agrónomo:
Jason Haegele, Líder de Agronomía en Norteamérica
Jason Haegele encabeza las colaboraciones de investigación de ICL con universidades y contratistas de investigación externos en Norteamérica para demostrar la eficacia de los productos de ICL en una amplia gama de cultivos extensivos y cultivos especializados. Es egresado de la Universidad de Illinois y de la Universidad Estatal de Iowa, y cuenta con una amplia experiencia en investigación aplicada y soporte de ventas de campo en nutrición vegetal, coadyuvantes, protección de cultivos y productos biológicos.
¿Qué es el azufre y por qué es importante?
El azufre suele quedar opacado por el N, P y K, pero es un macronutriente de gran potencia y un factor limitante en el rendimiento y la calidad de los cultivos. El azufre para la nutrición vegetal puede provenir de la materia orgánica del suelo, el agua de riego o de fuentes comunes de fertilizantes como el sulfato de amonio y el sulfato de potasio. Desde el punto de vista de la fertilidad, es un bloque fundamental de las proteínas vegetales y puede influir en la eficiencia del uso del nitrógeno, la fotosíntesis y el contenido de proteína en el grano u otras formas de la producción cosechada.
¿Por qué estamos viendo un mayor interés en el azufre?
Durante años, la deficiencia de azufre no fue una gran preocupación para muchos productores, ya que la materia orgánica mineralizada y las altas emisiones de azufre proporcionaban más que suficiente para cubrir las necesidades de los cultivos. En los últimos 30 años, la reducción de emisiones de azufre ha disminuido sustancialmente la disponibilidad atmosférica de este nutriente en Norteamérica. En combinación con una mayor productividad de los cultivos —que incrementa la absorción y extracción de azufre con la cosecha—, las deficiencias visibles y ocultas de azufre se están volviendo más comunes en muchas zonas.
Azufre elemental vs. azufre en forma de sulfato: ¿Impacta en el retorno de inversión (ROI)?
El azufre elemental es una posible fuente de aplicación de azufre vía fertilizante. Sin embargo, esta forma debe oxidarse para estar disponible para el cultivo, y este proceso puede ser lento e impredecible. Las formas en sulfato están más fácilmente disponibles para la planta, pero también son susceptibles a lixiviación en ambientes con alta precipitación. Fuentes de fertilizantes más recientes que contienen sulfato, pero con un patrón de liberación más gradual, pueden ser más adecuadas para promover la disponibilidad del nutriente justo cuando el cultivo lo necesita y, a su vez, aumentar el ROI para el productor.
Hemos escuchado mucho sobre la polihalita como fuente de azufre. ¿Qué es?
La polihalita es un mineral de origen natural que contiene potasio, azufre, calcio y magnesio. Es comercializado de forma exclusiva por ICL bajo el nombre Polysulphate®. Llama la atención por su relativamente alto contenido de azufre (19.2% en la presentación granular de Polysulphate®), su patrón de liberación gradual y otras características favorables como bajo contenido de cloruros e índice salino reducido. Para los productores esto significa un nutriente 4 en 1, que no solo cubre la necesidad de azufre, sino que también aporta otros macronutrientes esenciales como potasio, calcio y magnesio.
¿Qué pueden hacer los agricultores para enfrentar los altos precios de los fertilizantes?
Los productores agrícolas cuentan con una gran variedad de herramientas para optimizar la aplicación de nutrientes. Entre ellas se incluyen el análisis de suelos tradicional, el análisis foliar y herramientas digitales que permiten aplicaciones más precisas a dosis variables. Además, nuevas tecnologías como los biológicos, mejoradores de fertilizantes y fuentes de nutrientes como Polysulphate® promueven un mayor retorno de inversión (ROI) de los nutrientes que ya están contemplados en el plan del agricultor. Reducir costos simplemente disminuyendo la cantidad de fertilizante no siempre es posible ni recomendable, pero sí existen múltiples herramientas para maximizar el rendimiento de cada peso invertido en fertilización.
Dado que la optimización es clave para la rentabilidad, ¿cómo ayudan los productos multinutrientes a los agricultores?
Tomemos como ejemplo Polysulphate®. Al eliminar las limitaciones de rendimiento que pueden existir debido a la deficiencia de azufre, la rentabilidad aumenta gracias a un mayor rendimiento o al impactar indirectamente en relaciones como la eficiencia en el uso del nitrógeno. Además, dado que Polysulphate® contiene cuatro nutrientes en un mismo gránulo, los agrónomos y productores pueden considerar opciones para reducir o eliminar otras fuentes comunes de fertilizantes como sulfato de amonio, sulfato de potasio o yeso.
La nutrición sustentable de cultivos está en el centro de atención, ¿cómo puede la administración responsable de nutrientes optimizar también los rendimientos y la rentabilidad?
La nutrición de cultivos es uno de los pilares de nuestra sociedad moderna. Una población mundial en crecimiento, que requiere una fuente confiable de alimentos seguros y nutritivos, incrementará la necesidad del sector agrícola de enfocarse en métodos que aseguren la productividad de los cultivos, y al mismo tiempo atiendan la sustentabilidad a largo plazo de las reservas minerales de nutrientes del mundo, o la gestión responsable de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo que impactan en la calidad del agua. Optimizar el rendimiento y el costo de insumos por unidad de producción agrícola con nuestras decisiones actuales en nutrición es una parte crítica para asegurar la sustentabilidad a largo plazo de los alimentos y la agricultura.
¿Son la sustentabilidad y la innovación más que simples palabras de moda?
Escuchamos mucho los términos sustentabilidad e innovación, pero la realidad es que la innovación y la sustentabilidad son las piedras angulares para la supervivencia y el crecimiento en un mundo donde se nos desafía a hacer más con menos. La innovación sin sustentabilidad puede, en ocasiones, llevar a la explotación, por lo que necesitamos ambas para generar éxito financiero, ambiental y social a largo plazo. Creo que esa es la razón por la cual ICL es una empresa tan emocionante para trabajar. Este año invirtieron 53 millones de dólares en I+D en tecnologías alimentarias, fertilizantes de nueva generación, movilidad eléctrica y otras áreas innovadoras de agricultura digital. Están comprometidos con encontrar nuevas soluciones tanto para los desafíos alimentarios locales como globales. En 2021, ICL fue reconocida por su trabajo en cambio climático, prácticas ESG, igualdad de género en la fuerza laboral e innovación en fertilizantes. La agricultura siempre es apasionante, pero actualmente enfrentamos algunos de los mayores retos de nuestra historia como comunidad, y se siente bien ser parte de algo que puede cambiar el mundo para mejor.


