El impacto de los micronutrientes en el cultivo de maíz
La incorporación estratégica de micronutrientes en la nutrición del maíz es esencial para lograr cultivos sanos, productivos y eficientes en el uso de recursos.
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Durante años, el suministro de micronutrientes en los programas de fertilización agrícola fue considerado como un complemento opcional o de segundo plano. No obstante, investigaciones han evidenciado que todos los nutrientes, sin importar la cantidad en que se requieran, tienen un papel crucial en los procesos fisiológicos que determinan el crecimiento y la productividad vegetal (Safdarian et al., 2014; de Campos Bernardi et al., 2011; Karlen et al., 1985). En este sentido, tanto los macronutrientes como los micronutrientes deben ser integrados de forma estratégica en la nutrición del maíz para maximizar su rendimiento, mejorar la eficiencia del uso de nutrientes y asegurar una cosecha de calidad superior.
Macronutrientes principales: N, P y K
El maíz es altamente demandante de nutrientes, en especial durante su fase vegetativa y el llenado del grano. El nitrógeno, el fósforo y el potasio representan los tres pilares de la nutrición, por su participación directa en la síntesis de proteínas, energía metabólica y turgencia celular.
- Nitrógeno (N): Favorece el desarrollo vegetativo y la actividad fotosintética.
- Fósforo (P): Estimula la formación de raíces, floración y maduración de los granos.
- Potasio (K): Mejora la tolerancia al estrés hídrico y favorece el transporte de azúcares.
Elementos secundarios: S, Ca y Mg
Aunque requeridos en menor cantidad que NPK, su impacto en fisiología vegetal es determinante.
- Azufre (S): Fundamental en aminoácidos y proteínas, además ayuda a mejorar la eficiencia de uso del nitrógeno.
- Calcio (Ca): Promotor de la división celular, estabilidad de membranas y pared celular.
- Magnesio (Mg): Componente central de la clorofila y catalizador de enzimas.
Micronutrientes: Fe, Mn, Zn, B, Mo, Cu
En el contexto de una agricultura de precisión, el rol de los micronutrientes ya no es opcional. Como indica Castellanos (2019), “un nutrimento esencial es aquel cuya ausencia impide que la planta complete su ciclo de vida”. Por ende, aunque requeridos en cantidades mínimas, los micronutrientes son vitales para rutas metabólicas específicas, desde la fotosíntesis hasta la síntesis de fitohormonas.
Los micronutrientes en suelos
La tabla adjunta muestra los rangos de concentración y su clasificación para los principales micronutrientes evaluados por estos métodos, lo cual facilita la interpretación de los resultados analíticos en función de la disponibilidad nutrimental del suelo.
Cuadro 1. Concentración de micro nutrimentos en el suelo y su clasificación de acuerdo con Fertilab:
| Determinación | Muy Bajo | Bajo | Mod. bajo | Medio | Mod. alto | Alto | Muy Alto |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Fe, ppm | <3 | 3-5 | 5-9 | 9-12 | 12-25 | 25-49 | >49 |
| Mn, ppm | <2 | 2-4 | 4-7 | 7-12 | 12-25 | 25-50 | >50 |
| Zn, ppm | <0.3 | 0.3-0.6 | 0.6-1.2 | 1.2-2.5 | 2.5-5.0 | 5.0-8.0 | >8.0 |
| Cu, ppm | <0.2 | 0.2-0.5 | 0.5-0.8 | 0.8-1.2 | 1.2-1.8 | 1.8-2.5 | >2.5 |
| B2, ppm | <0.3 | 0.2-0.5 | 0.7-0.9 | 0.9-1.6 | 1.6-2.3 | 2.3-3.5 | >3.5 |
Extracción con DTPA, Extracción con agua caliente.
Hierro (Fe)
El hierro (Fe) desempeña un papel fundamental en el cultivo de maíz, ya que interviene en procesos clave del metabolismo vegetal. Es un componente esencial de varias enzimas y proteínas involucradas en la fotosíntesis, la respiración celular y la síntesis de clorofila, aunque el hierro no forma parte estructural de la clorofila, sí es necesario para su formación. También participa en el transporte de electrones y en reacciones de oxidación-reducción dentro de la planta. Debido a su movilidad limitada, las deficiencias de hierro se manifiestan principalmente en las hojas jóvenes, causando clorosis internervial (amarillamiento entre nervaduras) sin afectar los nervios. Este problema es más común en suelos calizos, mal aireados o con pH elevado, condiciones que reducen la disponibilidad del hierro para las raíces. Por tanto, una adecuada disponibilidad de Fe es crucial para el desarrollo vigoroso del maíz y su capacidad fotosintética.
Las deficiencias de hierro (Fe) en el cultivo de maíz son comunes en suelos con pH elevado, especialmente por encima de 7.3, donde la disponibilidad de este micronutriente disminuye significativamente. En estos casos, las aplicaciones al suelo de fuentes solubles de hierro no son recomendables, ya que el elemento se transforma rápidamente en formas no disponibles para la planta. Para corregir deficiencias leves, es común el uso de aplicaciones foliares, las cuales pueden ser más efectivas si se combinan con otros nutrientes como magnesio y nitrógeno en formas adecuadas. Estudios han demostrado que la inclusión de ciertos compuestos mejora la absorción foliar de hierro en el maíz.

Figura 1: Síntomas de deficiencia de hierro en hojas de maíz, EE. UU. Foto cortesía del Prof. John Sawyer, agrónomo de Extensión de ISU (Universidad Estatal de Iowa).
Zinc (Zn)
El zinc cumple funciones clave en la planta, como la síntesis de proteínas, la formación de almidones y la estimulación del desarrollo de semillas y su maduración. Además, actúa como precursor en la síntesis de auxinas, siendo indispensable para la formación del ácido indolacético (Marschner, 1996).
En términos de movilidad, el zinc presenta una movilidad limitada dentro de la planta, lo que incrementa el riesgo de deficiencia, particularmente en cultivos sensibles como el maíz (Martens y Westerman, 1991).
La disponibilidad de zinc en el suelo puede verse limitada en condiciones alcalinas, especialmente cuando el contenido de materia orgánica es bajo (Mortvedt y Gilkes, 1993) y existe una alta concentración de fósforo. No obstante, la deficiencia de este micronutriente puede presentarse tanto en suelos alcalinos como en ácidos. En estos últimos, la pérdida de zinc puede atribuirse al lavado provocado por lluvias intensas, lo que significa que la acidez no garantiza una adecuada disponibilidad del elemento.

Figura 2: Síntoma de deficiencia de Zn en el cultivo de Maíz. Créditos International Plant Nutrition Institute
Manganeso (Mn)
El manganeso (Mn) desempeña un papel fundamental en diversos procesos fisiológicos de las plantas, como la síntesis de clorofila, la asimilación de nitratos, y la absorción y transporte de nutrientes esenciales como nitrógeno (N), fósforo (P), calcio (Ca) y magnesio (Mg). Además, está involucrado en la germinación de las semillas y en la madurez fisiológica del grano. Las raíces absorben el manganeso de forma activa, principalmente como Mn²⁺, aunque también puede ser absorbido en forma quelatada. Este micronutriente posee una movilidad intermedia dentro de la planta, siendo transportado a través del xilema en forma de Mn²⁺ y almacenado como óxido de manganeso (MnO).
La disponibilidad de Mn en el suelo puede verse reducida por diversos factores, entre los que destacan un pH elevado, la presencia de altos niveles de carbonatos, exceso de humedad con deficiente aireación, bajas temperaturas del suelo y la interacción con altas concentraciones de cobre (Cu), hierro (Fe) y zinc (Zn) (Uvalle y Osorio, 1999).

Figura 3: Deficiencia de Manganeso en el cultivo de maíz. Créditos International Plant Nutrition Institute
Cobre (Cu)
El cobre (Cu) es un micronutriente que presenta una movilidad limitada dentro de la planta, por lo que su deficiencia suele manifestarse en los tejidos más jóvenes. Las carencias de cobre ocurren con mayor frecuencia en suelos que han recibido aplicaciones excesivas de materia orgánica o estiércoles frescos, ya que estos pueden inmovilizar el nutriente.
Para corregir deficiencias, es común recurrir a aplicaciones foliares utilizando fuentes quelatados o formulaciones inorgánicas. Es importante evitar excesos, ya que el cobre, en concentraciones elevadas, puede generar toxicidad en las plantas.

Figura 4: Síntomas de deficiencia de cobre en el cultivo de maíz. (Foto cortesía de ICL Brasil)
Boro (B)
El boro (B) es un micronutriente con baja movilidad en el interior de la planta, lo que implica que sus deficiencias se reflejan principalmente en los órganos en crecimiento. Participa en procesos fisiológicos clave como la síntesis y regulación de hormonas, especialmente auxinas, el transporte de carbohidratos, el desarrollo del ápice del tallo y la raíz, así como en la polinización y el cuajado de frutos. En condiciones de altas temperaturas, estos procesos pueden verse alterados debido a que el ritmo de crecimiento vegetal supera la disponibilidad de boro en el sistema.

Figura 5: Síntoma de deficiencia de Boro en hoja de maíz. Créditos: U.S. Borax. (s.f.). Corn: Importance of boron in corn production.
Molibdeno (Mo)
El molibdeno es esencial en el cultivo de maíz, ya que participa en la conversión del nitrato en formas utilizables por la planta al formar parte de enzimas como la nitrato reductasa. Su presencia favorece la síntesis de aminoácidos y proteínas, mejora la eficiencia en el uso del nitrógeno aplicado y previene la acumulación tóxica de nitratos en los tejidos. Aunque se requiere en cantidades muy pequeñas, su deficiencia puede provocar clorosis en hojas jóvenes, crecimiento reducido y baja eficiencia del nitrógeno, por lo que es clave integrarlo en un programa de nutrición balanceada.
Cuando se confirma la deficiencia, puede corregirse mediante aplicaciones foliares de fuentes solubles de molibdeno. Asimismo, el contenido de Mo presente en la semilla, especialmente en cereales, puede suplir parcialmente las necesidades iniciales del cultivo. En este contexto, el tratamiento de semilla con fuentes de molibdeno representa una estrategia efectiva para prevenir deficiencias en etapas tempranas del desarrollo.
Soluciones con tecnologías ICL

ICL proporciona soluciones avanzadas para asegurar la disponibilidad y absorción eficiente de microelementos en el cultivo de maíz:
- Nutrivant®: Línea foliar con formulaciones balanceadas de Zn, Mn, B, Mo. La tecnología FertiVant® mejora la distribución y penetración cuticular de la hoja, además contiene un anti-evaporante que ayuda a que los nutrientes estén disponibles hasta por dos semanas.
- Agrolution®: Fertilizantes solubles con microelementos quelatados ideales para fertirrigación. Garantizan solubilidad y rápida disponibilidad.
- Agrolution pHLow®: Especialmente desarrollada para aguas duras y suelos alcalinos, facilitando la absorción de Fe, Zn, Mn y B.
Estas soluciones no solo previenen deficiencias, sino que promueven un crecimiento vigoroso, un sistema radicular más eficiente y mayor rendimiento.
Conclusión
La incorporación estratégica de micronutrientes en la nutrición del maíz es esencial para lograr cultivos sanos, productivos y eficientes en el uso de recursos. Aunque requeridos en menores cantidades que los macronutrientes, elementos como el zinc, hierro, manganeso, cobre, boro y molibdeno juegan roles vitales en funciones metabólicas clave como la fotosíntesis, síntesis de proteínas, transporte de carbohidratos y desarrollo del grano. Ignorar su importancia puede traducirse en deficiencias invisibles que comprometen el rendimiento y la calidad de la cosecha. Por ello, un enfoque integrado que considere tanto el análisis del suelo como el uso de tecnologías avanzadas —como las ofrecidas por ICL— permite prevenir desequilibrios nutricionales, optimizar la absorción de nutrientes y garantizar un desarrollo vigoroso del cultivo desde sus etapas iniciales hasta la cosecha.
Referencias consultadas:
- Castellanos, J. Z. (2019). Cómo crece y se nutre una planta de maíz (2da ed.). Fertilab
- de Campos Bernardi, A., et al. (2011). Efficiency of micronutrient use in agriculture. Pesquisa Agropecuária.
- (2024). Micronutrientes en la nutrición del maíz.
- Karlen, D. L., et al. (1985). Nutrient balance and crop productivity. Agricultural Reviews.
- Safdarian, M., et al. (2014). Influence of microelements on plant productivity. Journal of Soil Science.
- ICL Growing Solutions. (s.f.). The importance of copper in plant nutrition.
- Springer Nature. (2023). Micronutrient efficiency and nitrogen optimization in maize cultivation. Environmental Science and Pollution Research, 30(7).
- Ciampitti, I. A., & Vyn, T. J. (2013). Maize nutrient accumulation and partitioning. Agronomy Journal, 105(6), 1613–1627.
- Rodríguez, C. A. (2024). Guía práctica de nutrición vegetal para cultivos intensivos. Universidad Autónoma Chapingo.



